Durante décadas, la industria nos acostumbró a comprar café empaquetado en góndolas con meses (o años) de almacenamiento. Si bien el café no se descompone rápidamente, sus aromas y sabores más exquisitos tienen una vida útil muy corta.
El café es un producto agrícola perecedero; una vez tostado, comienza una carrera contra el tiempo marcada por el oxígeno y la pérdida de gases aromáticos.
En CAFÉ MASÚ no acumulamos inventario tostado por meses. Tostamos en pequeños lotes (micro-roasting) para garantizar que tu bolsa llegue a casa en su ventana dorada de consumo. Al abrir el empaque con válvula desgasificadora, sentirás una explosión de aroma que solo un café verdaderamente fresco puede ofrecer.
👉 Siente la diferencia de una taza viva. Haz tu pedido recién tostado en nuestra tienda.